Maó y su entorno


En primer lugar, vamos a realizar una vuelta por la ciudad, para luego pasar a visitar sus edificios públicos, e iniciaremos nuestra descripción en el lugar donde, desde el puerto, se inicia el camino de la Costa de l’Alameda o de S’Hort Nou (estaría bien que pasárais por la costa de Ses Piques), que sube hasta entrar en Mahón por el punto llamado La Clota. A la izquierda dejamos el edificio del antiguo convento de San Francisco, con la plaza del mismo nombre delante; de ahí la rampa lleva hacia la calle del Sol y sigue subiendo por la calle Des Frares. De la plaza de San Francisco sale la calle de Isabel II, una calle bastante ancha, a la vez una de las principales arterias del tránsito de Mahón, con casas en su mayoría de gente acomodada y sin tiendas, nota ésta característica de las calles principales, según la costumbre inglesa. A mano derecha encontramos la calle del Rector Mort donde Santi Capó tiene su taller de joyería contemporánea. Justo al lado se encuentra el Pont de Sant Roc, una antigua puerta de Maó, que sigue la calle del mismo nombre y nos conduce calle abajo a la plaza de la Constitució y detrás de ésta la calle de Alfons III nos conduce hacia varias casas con una fascinante vista sobre el mar. Al otro lado de la Costa de Ses Voltes veremos el Claustre del Carme con su mercado e iremos en dirección a éste mientras pasamos por el mercado del pescado hasta llegar a la plaza del Príncep, donde observaremos diferentes edificios singulares catalogados como patrimonio arquitectónico. Fijaos en esta parte en las fachadas, los balcones de hierro, las persianas y ventanas, algunas cerraduras y los picaportes. A parte de estas casas nobles, que también encontraremos por las calles como Camí des Castell, Sant Ferran, de la Reina, de la Infanta y d’Anuncivay, por estos alrededores se encontraban unos cuantos molinos de viento y nos interesa llegar a uno de ellos, así que iremos a la plaza Reial y en la Costa d’en Deià entraremos al parque de Es Freginal, un auténtico pulmón verde de la ciudad. Saldremos al otro lado en la calle de Santiago Ramón y Cajal que tomaremos hacia la derecha pasando el Cós de Gràcia hasta llegar a la calle de Febrer i Cardona y a mano izquierda, en lo alto de la colinita, veremos el taller de las ceramistas de Es Fangueti, que ocupa una de las estancias de un molino harinero del siglo XVIII y que antaño ya vio el Archiduque. Casi sin pensarlo, Luis Salvador va de un lado a otro del Cós, pasa delante la iglesia de Sant Josep construida en el año 1738 por el gremio de albañiles, carpinteros y calafates, hasta la calle de Ses Moreres que seguiremos hasta la Costa de Sa Plaça donde torceremos a la izquierda por la calle Bastió hasta la plaza del mismo nombre donde encontraremos de nuevo el Pont de Sant Roc.
Después de conocer el interior de la ciudad, vamos a emprender un paseo por la ribera del puerto de Mahón, uno de los más bellos que puedan hacerse. Seguiremos la ya conocida calle del Rector Mort y recorreremos el callejón que nos lleva a la Costa des General y de ésta al Moll de Ponent donde tenemos la opción de visitar Tot Ceràmica, un establecimiento donde se ofrecen productos artesanos con la marca de garantía Artesania de Menorca. La Costa de Ses Voltes divide el muelle en dos y los talleres de los calafates empiezan en este lugar; toda esa parte del muelle se denomina Andén de Levante. Actualmente no encontraremos estos talleres pero si llegamos a tiempo, antes de que se edifique, veremos unas singulares entradas con la forma de una embarcación (Moll de Llevant, 165 y 167).
La proximidad de Maó con los pueblos de Es Castell (antes Villacarlos), Sant Lluís y Sant Climent ya era bien patente en tiempos del Archiduque. Vendedoras de sal y suero (xerigot) llegaban de Es Castell, carros cargados de pan provenían de Sant Lluís y Sant Climent, además del vino de Llucmaçanes y Sant Lluís, todas se encontraban en la ciudad del levante menorquín.