De Mercadal a Ferreries


Iremos a Ferreries teniendo en cuenta que tal como dice el Archiduque, la antigua carretera Kane llegaba únicamente hasta Mercadal. A partir de esta villa y hasta Ferrerías la carretera nueva sigue un nuevo trazado. Pasaremos por delante el polígono industrial y podemos pararnos en el taller de Llorenç Febrer, un artesano que retorna a los orígenes y recupera el oficio de arader al que se había dedicado su padre. Seguimos hacia el pueblo, veremos una noria a mano derecha, y por detrás del puente empieza a subir el camino hacia San Patricio, que se une con la antigua arteria Kane a los pies de aquel predio. Actualmente el predio de S’Hort de Sant Patrici es conocido por su producción de quesos y su más reciente la elaboración de vinos. Si volvemos al núcleo urbano, entraremos por la calle Carrer Fred y seguiremos recto hacia la pequeña e irregular plaza de la Constitución (actual Pla de l’Església), lugar principal de Ferrerías. Antes de llegar, en la plaza Jaume II, está la tienda del maestro artesano Joan Doblas especializado en la fabricación de la tradicional abarca menorquina. Ahora que estamos en la parte más antigua del pueblo, podemos dar un paseo y pasar por las calles de Sant Joan, Des Forn, De Dalt y bajar por la Costa de Sa Creu. Subiremos nuevamente a la plaza donde habíamos encontrado el zapatero y ahora tomamos la calle Carrer Nou en dirección a Es Migjorn Gran hasta encontrar la calle de Sa Font que a mano derecha nos lleva a un antiguo lavadero con doble arco apuntado y a mano izquierda podemos llegar a la tienda de Maria Janer, un espacio con encanto donde, a parte de la producción de la propia artesana, se pueden realizar compras de otros productos artesanos. En este mismo punto la calle mencionada cede su nombre a la calle Ciutadella donde encontramos la tienda-taller de joyería artística e inspiración mediterránea de Núria Deyà. No debemos olvidar la visita al Centre de la Natura que anteriormente había sido un matadero. Cruzamos el pueblo de punta a punta o lo circunvalamos por la parte de arriba en dirección a Ciutadella (esta última opción nos proporcionará una estampa característica de la población). Allí donde la carretera que seguimos enlaza con la Carretera General está la calle Del Camp que si la recorremos a pie nos llevará al Camí Reial que al mismo tiempo nos lleva al Barranc d’Algendar (el acceso en coche se puede hacer desde la Carretera General). El Archiduque dedica un trato a parte al barranco, por su importancia y belleza. No es por menos, y por ello nos dejaremos llevar por este entorno natural para llegar al Molí de Baix con su casa, que está prácticamente integrada en las rocas. En este espacio idílico, la artesana Flora Ritman cultiva, da forma y caracteriza sus calabazas.